CAMINAR DE FORMA SAGRADA

 

“Caminar de forma sagrada es hacer de la vida un arte,

vivir cada momento como si fuese el último,

dar cada paso como si fuese el primero.

 

Inspirar amor y conciencia en este frágil cuerpo nuestro

y entrar en el cuerpo mayor que todos compartimos.

 

Ver que cada paso debe ser dado con ligereza,

sin forzar nada, sin crear más ego.

 

Caminar de forma sagrada es

liberarnos de nuestro sufrimiento

y permitir que la brillante esencia del momento

dirija nuestro siguiente paso.

 

En un cuerpo abierto,

en una mente abierta,

en un corazón abierto,

las posibilidades son ilimitadas.

La sanación se encuentra por doquier,

cada paso es precioso,

cada paso es una nueva sanación.”

"ALCE NEGRO"

Alce negro nació en 1863 y fue un famoso Hombre Santo de los Sioux Oglala. Con 12 años participó en la batalla de Little Big de 1876 y fue herido en la masacre de Wounded Knee en 1890. Se casó con su primera mujer, Katie War Bonnett, en 1892. Ella se convirtió al catolicismo y sus tres hijos fueron bautizados. Después de su muerte en 1903, Alce Negro también fue bautizado, tomando el nombre de Nicholas Black Elk, y continuando como líder espiritual de la tribu en lo que él no veía contradicción entre las tradiciones tribales y el cristianismo. En 1905 se volvió a casar, con una viuda con dos hijas de nombre Anna Brings White y con la que tuvo tres hijos más permaneciendo con ella hasta que murió en 1941. Hacia el final de su vida, Alce Negro contó la historia de su vida y un buen número de rituales sagrados Sioux a John Neihardt y Joseph Epes Brown para que fuera publicado. Sus narraciones obtuvieron un considerable interés por parte del público.

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EL SAGRADO AROMA DEL MUNDO

Y allí estaba yo, de pie,
en la cumbre de la más alta de las montañas
y abajo, a mi alrededor,
se encontraba el círculo del mundo.
y mientras allí estaba
contemplé más de lo que puedo describir
y comprendí mucho más de lo comprendido
hasta entonces;
pues veía de un modo sagrado la forma
de todas las cosas en el Espíritu
y la Forma de todas las formas,
como si todo estuviera unido,
cual si fuera un único Ser.
Y contemplé cómo el círculo sagrado de mi pueblo
era uno de los muchos que componen el Gran Circulo,
amplio como la luz del día y
como el fulgor de las estrellas en la noche;
y en su centro crecía un árbol majestuoso y florecido,
para cobijar a todos los hijos de una misma Madre
y de un mismo Padre,
y vi que todo aquello era sagrado.