CORAZÓN CONVERTIDO

Hubo un tiempo en que yo rechazaba a mi prójimo
si su religión no era como la mía.
Pero ahora mi corazón se ha convertido

en receptáculo de todas las formas religiosas:
es pradera de gacelas y claustro de monjes cristianos,
templo de ídolos y Kaaba de peregrinos,
Tablas de la Ley y Pliegos del Corán.
Porque profeso la religión del Amor
y voy a dondequiera que vaya su cabalgadura.
Porque el Amor es mi credo y mi fe.

Ibn ‘Arabi

místico sufí

                                                                                       

Abū Bakr Muhammad Ibn 'Alī Ibn al-'Arabi (Murcia, 26 de julio de 1165 – Damasco, 16 de noviembre de 1240 ), más conocido como Ibn Arabi, Abenarabi y Ben Arabi fue un místico sufí, filósofo, poeta, viajero y sabio musulmán andalusí. Sus importantes aportaciones en muchos de los campos de las diferentes ciencias religiosas islámicas le han valido el sobrenombre de Vivificador de la Religión (en árabe Muhyi al-Din) y El Doctor Máximo (en árabe as-Sheij al-Akbar). Es probablemente la figura más influyente en la historia del misticismo islámico

           

 Ibn Arabi nació en Murcia, de padre murciano y madre bereber, se trasladó con su familia a Sevilla a la edad de 7 años. Sus estudios literarios juveniles transcurrieron entre Lora del Río y Carmona.

El ansia de saber condujo a Ibn Arabi a una vida viajera, recorriendo primero su Al-Andalus natal y luego el Norte de África visitando a los diferentes grupos sufíes. Más tarde visitó El Cairo y Jerusalén. Después de pasar dos años de emociones espirituales en La Meca decidió continuar viaje a Bagdad, Mosul, Konya (antigua capital del Sultanato de Rüm y una ciudad de la actual Turquía) y Damasco  donde finalmente se estableció durante 17 años hasta su fallecimiento. Su tumba, en la que después fueron enterrados dos de sus hijos, aun se conserva y es lugar de peregrinación para el mundo musulmán. Sobre su tumba los otomanos edificaron una madrasa en la que se guarda su sepulcro.

«Dios, el Omnipresente y el Omnipotente, no está encerrado en ningún credo ni religión, porque donde quiera que os volváis, allí está el rostro de Dios».


"No te apegues exclusivamente a ninguna religión, de manera que dejes de creer en las otras; perderás no poco bien. Más aún, no acertarás a reconocer la verdadera Verdad".


"Cada cual reza con lo que cree; su Dios es hechura de sí mismo, y al rezar, se honra a sí mismo. Por eso anatematiza las creencias de los demás; lo cual no haría si fuese justo, porque el desagrado hacia la religión ajena se basa en la ignorancia".

"Hallé el Amor por encima de la idolatría y la religión.
Hallé el Amor más allá de la duda y de la realidad".

"Cuando uno adquiere una cantidad infinitesimal del Amor, se olvida del ser musulmán, mago, cristiano o infiel".

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